La consolidación de los colegios públicos como gestores de una educación de alta calidad, denota la preocupación del Secretario saliente con esa gran parte de los ciudadanos bogotanos (22.81% del total de la población). Iniciativas que contribuyen al fortalecimiento de un Estado Social de derecho, como reza la Constitución, como lo demuestra el aumento del 35% en las matrículas de educación media, para citar un solo ejemplo, o el mejoramiento de la infraestructura y la dotación de los colegios.
Dado que es responsabilidad del Estado garantizar el derecho a la educación, la Administración Distrital consiguió lo que parecía una utopía para nuestra sociedad: la gratuidad escolar total hasta el grado once a partir del año 2010 favoreciendo, sobretodo, a los sectores más marginados de la ciudad, y se avanza para aumentar el ingreso a estudios superiores.
Celio Nieves reconoce que el acceso gratuito a la educación con y más calidad es un elemento básico de la justicia social. Además, con ello se alcanza una generación comprometida en el respeto a los derechos ciudadanos, y estabiliza en cierta medida el orden social al brindar otra perspectiva para los jóvenes de los sectores marginados.
El desarrollo profesional y cultural de los docentes y el Fortalecimiento de la Red de Participación Educativa de Bogotá, también fue halagado por Nieves Herrera a propósito de la despedida de Abel Rodríguez Céspedes en el Colegio Fals Borda, colegio que se inauguró en la localidad de Usme. Los incentivos para colegios, buen trato a profesores, estudiantes y padres de familia, representan una verdadera transformación educativa en la historia de la Capital de la República, la cual ha tenido como adalid a un maestro con cuarenta años de experiencia en el sector educativo, porque solo las personas idóneas en la materia pueden brindar alternativas de peso, como en el caso del profesor Abel.
La gran transformación educativa que se realiza en la ciudad es la demostración de las bondades de la política del Polo y es la demostración de que en Colombia si puede haber justicia social, líderes y funcionarios honestos que como Abel Rodríguez, están dispuestos a pagar al precio que sea, antes de cometer una injusticia que comprometan el derecho a la educación de los niños, niñas y jóvenes de la ciudad.



