Sin embargo en estas fechas de mayor reflexión, es cuando observamos un consumo desmedido e irresponsable de servicios como la energía eléctrica. Ejemplo de ello es el alumbrado navideño ubicado por las principales calles de la ciudad y muchos centros comerciales, pues si bien es cierto, que dicha iluminación embellece nuestra ciudad, no podemos olvidar que hace menos de un mes nos encontrábamos a portas de un racionamiento del servicio de agua y energía por falta de lluvias, sin dejar de lado que en Bogotá existen muchas familias sin un suministro de energía legal, y a nivel mundial unos 3.000 millones de personas, casi la mitad de la población del planeta, carece de fuentes de energía modernas para calentarse y cocinar.
Ahora con relación a la inversión realizada por el Distrito para el alumbrado navideño (6.500.000 millones de pesos), no desconocemos su buena intención, sin embargo es una suma de dinero que habría podido ser invertida en proyectos sociales que contribuyan al mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos capitalinos. No olvidemos que aunque se manifieste que “este aguinaldo no implica costo alguno para residentes y turistas de la ciudad” ya ha sido cancelado con los dineros de los ciudadanos de bien que pagan sus impuestos (Servicio de Alumbrado Público, Presupuesto 2009 $153.240.000.000). Por eso el mayor desafío que enfrenta nuestra ciudad será lograr un ahorro significativo de energía en el mes de diciembre.



