28 de mayo de 2010
América Latina y del Caribe 2010
Hace 20 años, un 28 de mayo, mujeres de América Latina y el Caribe se comprometieron con la salud sexual y reproductiva de las mujeres, es el quinto objetivo del milenio que no ha logrado avanzar como se requiere, es importante la garantía de avanzar hacia un estado laico, para que temas como la salud sexual y reproductiva; a puedan tener la relevancia que requieren. Todavía mueren muchas mujeres por esta causa si logro averiguar algo sobre el tema con las cifras de Colombia, entre a la página del evento hay información sobre América latina y el Caribe”. Ati Quigua.
Durante dos días el jueves 27 y el viernes 28 de mayo de 2010, la Organización Panamericana de la Salud, viene desarrollando la Conferencia Regional de Mujeres Lideres de América Latina y del Caribe 2010, a la que ATI QUIGUA, fue invitada como la cuota de participación de la mujer colombiana. Las Naciones Unidas seleccionó 5 mujeres de cada país, asisten en total 70 mujeres de 12 países.
El encuentro coincidió con la XXIII Conferencia Sanitaria Panamericana, celebrada el 28 de mayo de 1990, en la que mujeres de América Latina y del Caribe se comprometieron con la salud sexual y reproductiva de las mujeres y adelantar acciones afirmativas para disminuir la mortalidad materna cual lo establece el quinto objetivo del milenio que se propuso como meta reducir en tres cuartas partes la mortalidad materna entre 1990 y 1995.
Colombia efectivamente ha reducido las tasas de mortalidad materna de un 104.9% en el año 2000 a un 75.6 %. La meta para el 2015 debe ser de 26.22% por cada 100.000. Las cifras colombianas sin embargo no son iguales para cada región, en el Choco por ejemplo es de 200 mujeres por cada 100.000, en tanto que en Bogotá es de 44% por cada 100 mil. Cifra que en todo caso es sumamente elevada teniendo en cuenta que entre el 90 y el 95% de los casos de mortalidad materna es previsible y se puede evitar.
La salud sexual y reproductiva de las mujeres debe asumir como un problema de salud pública. La mortalidad materna produce efectos desbastadores a la sociedad, por cuanto se trata de mujeres en edad productiva, que además aportan a la educación de los menores, y las más de las veces son cabeza de familia.





