Es el colmo del descaro. Segn cifras de la Unidad de Justicia y Paz de julio de 2011, de los 28.879 crmenes confesados por los paramilitares, solo 55 corresponden a episodios de violencia sexual. Y hay ms. En seis aos de vigencia de la Ley de Justicia y Paz, solo 49 de 30.000 paramilitares desmovilizados han reconocido su participacin en delitos de violencia sexual. Hernn Giraldo, el tenebroso jefe paramilitar del departamento del Magdalena nicamente acept ante la Fiscala nueve casos de violencia contra las mujeres.
Y aunque estos son apenas migajas de una verdad que an est pendiente por reconstruirse y develarse, lo poco que se conoce no deja de producir escalofro. Segn la misma Fiscala General de la Nacin, a la fecha en Colombia hay denunciados 13.466 casos de desaparicin de mujeres, de las cuales 133 cuerpos han sido recuperados en fosas comunes en los departamentos de Antioquia, Putumayo y Magdalena. Un verdadero feminicidio. Y esta es solo la violencia sexual ejercida en el contexto del conflicto armado interno. O por razones polticas, como se califica entre los expertos.
Quiere decir que la lucha por la verdad, la justicia y la reparacin tiene tambin una perspectiva de gnero. Porque la violencia sexual, como en toda guerra degradada, se convirti en una estrategia de especial ofensa a la dignidad del considerado como adversario, o de brutal y primitivo dominio sobre el ser humano y sobre su cuerpo. Y la verdad desde esta perspectiva cobra importancia, sobre todo cuando conocemos los pactos por ocultarla o el miedo de las vctimas. Apenas 747 vctimas de estos delitos han acudido a la Fiscala en los ltimos seis aos.
Lo malo es que la violencia de gnero no es exclusiva de las organizaciones armadas. Ni de la Colombia profunda y marginal. Hace parte de nuestros mundos cotidianos. Tiene presencia en nuestros contextos urbanos. Los protagonistas estn en todos los estratos sociales. Son ciudadanos de a pie y hasta reconocidas figuras pblicas. Es una prctica diseminada en todo nuestro cuerpo social.
En Bogot, por ejemplo, es pan de cada da. Entre enero y septiembre del 2011, 8.787 mujeres fueron vctimas de violencia de pareja. El 27% de los casos que sucedieron a nivel nacional. Lo que convierte a Bogot en la ciudad en donde ms se maltrata a las mujeres. Y a pesar de que la ciudad cuenta con una Poltica Pblica de Mujeres y Equidad de Gnero y con el Acuerdo No 421 de diciembre de 2009 que ordena la creacin de un Sistema de Proteccin Integral a las Mujeres Vctimas de Violencia.
Bogot puede ser una muestra de lo que la sociedad est dispuesta a avanzar en la lucha contra la violencia de gnero. Puede promover desde las vctimas una reconstruccin de esa verdad que apenas asoma sobre el uso de la violencia sexual en el conflicto. Y de la justicia y reparacin que esa verdad implica. Y puede encarar con firmeza esa cultura del maltrato que habita nuestros mundos privados. Quizs sea la principal tarea de la prometida Secretara de Mujer y Gnero.



