Yo si olvido el a駉 viejo, porque nos dej cosas muy malas. Nos dej millones de damnificados por cuenta de dos olas invernales. Por culpa de 搇a maldita Ni馻 dijo el presidente Santos. Yo dir韆 搇os malditos ni駉s y ni馻s funcionarios p鷅licos que ten韆n bajo su responsabilidad anticiparse a las emergencias y desastres. Y los malditos que convirtieron los recursos de Colombia Humanitaria en fuente de politiquer韆 y clientelismo. Y quisiera olvidar un a駉 que tambi閚 nos dej un sistema ambiental colapsado, unas corporaciones aut髇omas regionales incapaces y una locomotora minera que amenaza con arrasar las otras 搇ocomotoras de la prosperidad.
Y quisiera olvidar del a駉 viejo la captura mafiosa de los recursos p鷅licos por parte de complejos y sofisticados 揷arteles de la contrataci髇, que en Bogot nos dej un Alcalde y un Contralor destituidos, detenidos y procesados. Y nos dej una ciudad, nuestra Capital, paralizada y extraviada por cuenta de esa corrupci髇 y el desgobierno. A鷑 no salimos de la sorpresa al descubrir hasta donde llegaron los tent醕ulos de la corrupci髇. Los esc醤dalos en la Direcci髇 Nacional de Estupefacientes o en el Programa de Agro Ingreso Seguro as nos lo recordaron. Y la doble calzada Bogot-Girardot est all como otro de los monumentos a la corrupci髇 y el desgre駉.
Y tambi閚 quisiera olvidar que heredamos unas bandas emergentes de una desmovilizaci髇 mal hecha con las organizaciones paramilitares. Bandas que se convirtieron, a juicio del propio Gobierno Nacional, en el principal desafi de seguridad del pa韘. Bandas que mostraron una y otra vez su rostro macabro. Apenas comenzando el a駉 lo confirmaron asesinando en un paraje del departamento de C髍doba a Mateo Matamala y Margarita G髆ez los j髒enes estudiantes de la Universidad de los Andes. Y olvidar tambi閚 otro asesinato, esta vez a manos de un agente de la Polic韆 Metropolitana de Bogot, de Diego Felipe Becerra, el joven grafitero que cometi el 揹elito de desplegar su imaginaci髇 en una pared del norte de la ciudad.
Como para no olvidar, en este 2011 la ONU nos record que ocupamos el deshonroso tercer lugar entre los pa韘es m醩 desiguales del mundo y el primero en Am閞ica Latina. Y Planeaci髇 Nacional nos record que 20 millones de colombianos, el 45%, sobrevive en condiciones de pobreza; que el 10% de los colombianos m醩 ricos se queda con el 50% del PIB, mientras el 10% m醩 pobre solo recibe el 0.6%. Y que el ingreso promedio de un ciudadano del Choc es la sexta parte del ingreso de un ciudadano de Bogot. Con raz髇 se dice que en Colombia los ricos viven como los ricos londinenses y los pobres no viven como los pobres de Londres, sino como los pobres africanos.
Me dir醤 que hay cosas buenas de este a駉 que merecen recordarse. Y tienen raz髇. La esperanzadora irrupci髇 de una ciudadan韆 global que se niega a renunciar a luchar por el goce de los derechos no podr ser olvidada. Estar presente en los tiempos que vienen. A鷑 as, yo quisiera olvidar el a駉 viejo y todas las cosas malas que nos dej.



